La Franquicia en el Mundo
Un primer rasgo a destacar sobre este continente es que se trata de una zona plenamente receptiva a la modalidad de negocios mediante el sistema de franquicias, tanto en lo que se refiere a la implantación de marcas propias como a la introducción de firmas foráneas.
En Europa operan en la actualidad más de 5.000 marcas, de las cuales apenas el 20% actúa en distintos mercados de los de origen (dentro de este porcentaje se incluyen tanto franquicias europeas como franquicias de capital no europeo).
Inicialmente vamos a dar un breve repaso sobre los datos globales como número de franquiciadores, número de establecimientos y generación de empleo, para finalmente presentar esos mismos datos a niveles particulares país por país, en los diferentes cuadros explicativos.
Entre las casi 6.000 centrales franquiciadoras distribuidas entre dichos mercados obtenemos un total, a inicios de este año, más de 300.000 establecimientos, entre propios de las respectivas centrales franquiciadoras y franquiciados.
Un dato representativo es el número de establecimientos por franquicia, donde Francia, con un número de franquiciadores similar a España y Alemania, tiene el mayor índice de consolidación del mercado europeo alcanzando 70 puntos de venta por franquicia.
Al analizar los países con más tradición en materia de franquicias (Alemania, España, Francia, Gran Bretaña e Italia) obtenemos un mercado potencial de unas 3.500 redes que operan bajo el sistema de franquicia, lo que representa aproximadamente 80% del total del mercado europeo.
Cabe destacar la influencia del mercado francés como punto de referencia de la franquicia en Europa, hecho que viene sustentado por la tradición que este sistema ha tenido en el mercado galo y que se ve reafirmada por una legislación modelo, que ha conseguido unos niveles de estabilidad y de transparencia que se han tratado de imitar en el resto de países. Francia y Estados Unidos han sido y son los países más avanzados respecto a la franquicia y esta influencia se ha notado sobre todo en las prácticas y en la metodología que han sido importadas por las principales redes para comenzar sus procesos de desarrollo con garantías de éxito.
El mercado europeo, en contra de lo que pueda parecer es relativamente heterogéneo y tiene una diversidad relativamente amplia en lo que a las marcas se refiere, hecho que viene motivado por las peculiaridades del comercio en cada país, así como por la diversidad de costumbres. A pesar de la globalización de los mercados, cada territorio permanece bastante más aislado de lo que la proximidad geográfica pudiera dar a entender, haciendo que el desarrollo de una marca sea un desafío absoluto e independiente en cada entorno geográfico, habiéndose dado casos curiosos de rotundos éxitos en un país y sonados fracasos de la misma marca en el país vecino que a priori dispone de unas condiciones para el desarrollo similares. Este hecho ha obligado a reaccionar a los principales franquiciadores internacionales a la búsqueda de fórmulas personalizadas de asociación en cada país, aunque a pesar de todo esto, el resultado es que las principales marcas de referencia son autóctonos siendo la importación de franquicias un fenómeno no muy habitual y más dado en aquellos países menos innovadores comercialmente.
















